Este blog entra en reestructuración (y + “cortitas”)

Martes, Enero 29, 2008

Señoras, Señores, Chicos, chicas, y géneros intermedios: anuncio oficialmente que este blog entra en receso hasta nuevo aviso.

La vida implica constante cambio y evolución; es ir tanteando el camino, sopesar circunstancias, plantearse metas, y a veces tener la suficiente cabeza fría para darse cuenta de que es hora de abandonar un camino y mirar en otra dirección. Yo no puedo vivir sin escribir, pero ya me cuesta encontrar temas de los cuales bloguear; a veces siento que este blog ya cumplió su ciclo; a veces extraño a la gente que empezó a bloguear el mismo tiempo que yo y que ya no está en la blogósfera… pero más que nada extraño el entusiasmo burbujeante que sentía cuando recién empecé.

Lo que creo es que quizás ya llegó el momento de emprender un nuevo reto.

Inicié este blog hace más de dos años, conocí a mucha gente cuya blogoamistad espero conservar; aprendí mucho de este mundo de los blogs; encontré solaz en mis momentos de soledad, compartí mis opiniones, me divertí mucho y hasta generé –sin querer queriendo– algunas cuasi-sangrientas polémicas; mi blog llegó en algún momento a estar en el primer lugar del ranking en su categoría.

Pero ya estoy cansada. Y, más o menos como cuando se tiene sexo por obligación, el placer de bloguear ya no es el mismo.

No estoy segura de si voy a cerrar este blog o simplemente lo voy a transformar. Pero sí les puedo anunciar que va a entrar en un receso temporal antes de tomar una decisión. Van a ir desapareciendo los posts más antiguos, mientras tanto.

Hablando de evoluciones y cambios, los dejo con un videoclip de una canción de cuando yo tenía 20 años: “Pronóstico Reservado” de la entonces Banda Azul. En esa época esta canción me divirtió mucho. Ahora, 20 años después, veo a alguien como Wicho García (fundador de este grupo, de Narcosis, Mar de Copas, y otros) y me pongo a pensar en que es una persona super-super-super creativa, que los más jóvenes de ahora ni se imaginan cuántas veces ha ido asumiendo y dejando proyectos y enfrentando cambios, en su vida personal y artística. Poniéndonos frivolones, han pasado 20 años, Wicho ya perdió el pelo y se ha dejado la barba: pero eso no es lo que importa. Lo que vale es que él sigue bregando, allí está, creativo y genial como siempre.

A veces, como en su caso, el mejor aliado de la creación es el cambio.

Pero no me voy de la blogósfera del todo… por ahora. Voy a estar comentando algunos blogs de rato en rato… por ahora.


Llegó el verano!

Domingo, Enero 27, 2008

Y no sólo nos trae calor y zancudos. Como en Lima la primavera en realidad no se nota mucho, es el verano el que recién nos trae una gran cantidad de luz, playa, frutas… y flores. Y el colorido de éstas es un imán para la cámara. Les dejo una de mis últimas fotos de flores (si cliquean encima la pueden ver en tamaño más grande). Y hasta muy pronto.

img_4087.jpg


Cóctel trauma (o “Convirtiéndome en Gregoria House”)

Jueves, Enero 17, 2008

La noche había empezado mal. Había malos augurios en el aire y yo los había ignorado. El colmo de todos fue que mi taxi me recogió tarde y me hizo llegar tardísimo al coctel, de modo que no sólo no alcancé ya ni un miserable vino (y yo que alucinaba con el whisky), sino que llegué apenas a tiempo para tomar las fotos de la premiación, abriéndome paso a codazos.

¿Cómo dice que dijo? A ver…

Vuestra servidora Danza había asistido, en su calidad de periodista culturosa invitada, a un vernissage (cóctel por la inauguración de una exposición) ofrecido por una importante empresa de seguros, que auspiciaba el evento: la premiación de un concurso de pintura.

Y en esas estaban Danza y el Jefe-De-Danza (este último miembro del Jurado Calificador), el dúo culturoso , departiendo con los artistas, los premiados y los ejecutivos de la empresa, y Danza obviamente entrevistando al paso y tomando fotos, cuando de pronto…

¡CRACK!

Con la poca luz y la mucha gente, no habíame yo percatado de un peldaño medio escondido cerca del jardín. Mi taco (apenas 5cm) se quedó enganchado en una laja, y el empeine y la punta se me fueron hacia abajo y adelante, estirándose con el peso de mi cuerpo hasta donde nunca habría imaginado posible. No aterricé de panzazo en el suelo de pura suerte, pues por mi afán de que la cámara no se cayera (¿alguna vez vieron una pantallita LCD destrozada?) logré conservar el equilibrio.

Dado que que ¡CRACK! no había terminado en ¡CATAPLUM!, Danza siguió caminando y haciendo su chamba, porque el pie dolía pero no tanto. Jefe-De-Danza la llevó hasta su casa, y el pie se puso peliagudo apenas Danza se quitó los zapatos. El dolor fue aumentando hasta hacerse casi intolerable e impedir apoyar el pie en el piso.

Epílogo: el traumatólogo Ortiz diagnosticó un “esguince de primer grado. Pero lo que se me lesionó no fue tanto el tobillo sino los metatarsos y sus ligamentos: en cristiano, las partes del empeine más cercanas al tobillo. Tengo un morado hinchado allí. De modo que me han indicado pastillas, hielo, y reposo con el pie en alto.

Pero lo que más me jode en realidad es que me han prohibido entrenar hasta que me cure del todo. Ya estaba yo aumentando la intensidad y tiempos de mis carreras… y ahora esto! Tiene que ser una especie de boicott orquestado por mis adipocitos!!

Y me enseñaron a usar un bastón para disminuir el peso del cuerpo sobre el pie lastimado. Descubrí que mi ídolo Gregory House M.D. usa muy mal el suyo: exactamente de la manera incorrecta :-D y que yo no sé por qué pero se me hace más cómoda. Lo divertido es que he descubierto que usar un bastón hace que otras personas te miren con más respeto… aunque sea sólo por el temor de que les caiga un bastonazo en la espinilla, jeje :-D Al estilo de House.

Y bueno… ya que estoy en reposo, pues, hay más tiempo para postear. Espero haberlos divertido un poco con esta crónica, y ya nos vemos.


Un buen café

Lunes, Enero 14, 2008

Está comprobado: una buena taza de café recién colado siempre me produce temblor fino de dedos. Si es express, más aún. Pero no conozco otra manera de iniciar mis mañanas con energías, sin sueño y de buen humor. El ejercicio y la ducha también hacen lo suyo: pero nada se compara con el café. Después de mi café mañanero estoy lista para sentarme a escribir y también para enfrentar a mi agenda del día.

Es una añeja relación de amor-odio. Me encanta su sabor, me da energías para trabajar, y si mi balanza no me engaña, hasta me ha ayudado con la dieta y el ejercicio. Pero… les cuento.

Lo había dejado durante muchos años (embarazo, lactancia, primeros 3 años de vida de La Enana) por todos esos consejos que a a una le dan todos, y porque es verdad que también me pone algo nerviosa. Y eso no hacía buena combinación con las desveladas y el nerviosismo del primer año de vida de un hijo. Pero como toda adicta que se respete, terminé recayendo hace ya poco más de un año. Y como me conozco bien, sólo tomo café colado (cargadito) en la mañana; a veces, cuando me hace mucha falta, uno después del almuerzo… y el resto del día uno o dos descafeinados. Faltaría más. Aunque digan por ahí que tomar descafeinado es como besar a tu propio hermano (o hermana), ni modo. Conozco mis límites.

Hay muchas variedades de café y modos de prepararlo. Y yo misma lo preparo: es una tarea placentera que no le encargo a nadie. Últimamente me estoy comprando café del tipo “light toast” (tostado ligero) que no es tan amargo, y en lo posible recién molido en mi presencia (aún no me animo a molerlo yo misma). Y lo estoy preparando en la tradicional cafeterita conocida como prensa francesa. Mi abuela estaría feliz viéndome dejar de lado mi cafetera eléctrica…

Comparto con ustedes un texto del escritor Honoré De Balzac, extracto de un ensayo titulado “Placeres y dolores del café”:

“This coffee falls into your stomach… From that moment on, everything becomes agitated. Ideas quick-march into motion like battalions of a grand army to its legendary fighting ground, and the battle rages. Memories charge in, bright flags on high; the cavalry of metaphor deploys with a magnificent gallop; the artillery of logic rushes up with clattering wagons and cartridges; on imagination’s orders, sharpshooters sight and fire; forms and shapes and characters rear up; the paper is spread with ink - for the nightly labor begins and ends with torrents of this black water, as a battle opens and concludes with black powder”.

Hay que aclarar que Balzac era tan adicto al café que, según dicen, en algún momento llegó a tomarse 70 tazas al día. Pero no fue el primer artista enamorado del café. ¿Han escuchado la “Cantata del Café” de Johann Sebastian Bach? No es chiste… de verdad existe, y pueden escuchar un fragmento acá.

Y es que además de ser delicioso y adictivo, el café siempre ha estado ligado a la creatividad. Recordemos los cafés madrileños y bistrots parisinos fueron siempre el punto de reunión de los artistas e intelectuales, que regaban sus tertulias no sólo con licores, sino con más de un delicioso cafecito.

Y ya los dejo… porque se me enfría mi café!!!


Human nature: Sting, la música, el sexo y mis recuerdos

Miércoles, Enero 9, 2008

3-discos-del-post.jpgHace hace algunos meses, cuando me enteré que Sting había grabado un album de música renacentista, confieso que lo primero que pensé fue “¿what? ¡plop!”. No porque no conociera ese tipo de música, sino exactamente por lo contrario: porque la conozco bastante bien. De modo que lo único que pensé inicialmente fue que este CD sería una extravagancia más del actual cultor del sexo tántrico.

Pero poco después, mientras rebuscaba en la sección Clásicos de Phantom, me encontré con este CD, titulado “Songs from the labyrinth”. Para empezar, estaba dedicado a la música de John Dowland, uno de mis favoritos del Renacimiento inglés, al que yo solía apodar “el Serrat Isabelino”; y en segundo lugar, la edición es de la Deutsche-Gramophone, un sello que se caracteriza por su gran seriedad y profesionalismo. Si ellos habían editado eso, de repente valía la pena escucharlo. Miré el CD, y el CD me miró: estás frita, pescadita. Lo compré.

Obviamente, Sting no es un cantante académico sino una voz popular, de modo que tenía mis reservas. Pero escucharlo cantar el pregón inicial de Fine knacks for ladies -madrigal de John Dowland que describe la filosofía amorosa de un vendedor ambulante- fue, purismos aparte, todo un flashback a mi primer año de universidad:

Fine knacks for ladies / cheap, choice, brave and new!! (1)

Corría el año de 1983 y cursaba Estudios Generales. Como profesor de historia en todo ese primer año tuve a Fernando Rosas Moscoso, brillante historiador y mejor maestro. Previendo que abordar sin preámbulos el materialismo histórico sería pedir demasiado a los calabazones cachimbos universilimeños, nos asignaba trabajos originales y divertidos que terminaban motivándonos a estudiarlo todo y sin chistar.

Uno de los que más recuerdo fue aquel en que nos encargó fichar obras literarias de los siglos XIV, XV y algo del XVI, para encontrar en estas lecturas aspectos concretos de la vida cotidiana y costumbres de la época. A cada grupo le tocaba un autor distinto. Y aunque todos rogábamos que nos tocaran Chaucer (”Cuentos de Canterbury”) o Bocaccio (”Decamerón”), en el sorteo a mi grupo le tocó Lope de Vega, del que recuerdo una cita que sigue siendo muy actual: Los servicios personales / son vistos públicamente / y dan del amor señales.

En esas historiosas andanzas estaba, cuando en uno de los primeros ensayos corales a los que asistí nos repartieron esta música:

Compadre, has de guardar / para nunca encornudar:

 

 

si tu mujer sale a mear / sal junto con ella tú (2)

Fue uno de mis primeros encuentros cercanos con el madrigal, forma musical que tuvo su apogeo más o menos en el renacimiento y el barroco temprano, o sea, entre los sigloXV y XVI, la época que estábamos estudiando con Fernando Rosas. Curiosamente, a pesar de los siglos transcurridos, las letras de los madrigales, como todas las formas artísticas enraizadas en lo genuinamente popular, conservan mucho de esa vitalidad que les dio origen: siguen siendo música definitivamente popular, fácil de escuchar y hasta divertida. Después de todo, los humanos no hemos cambiado gran cosa. Paré las antenas:

Oy comamos y bebamos / y cantemos y holguemos / que mañana ayunaremos (3)

Según fui descubriendo, el madrigal en su época causó furor. Los había sacros (variante llamada “motete”) y seculares, ligeros y serios, cortesanos y profundos: y el madrigal tuvo una gran difusión por toda Europa, pues en su vertiente más popular permitía cantarle a, como puede verse, temas y asuntos comunes a la condición humana. Recuerdo cómo nos matábamos de risa en la mitad de los ensayos con los disimulados enredos amorosos de la jugadoraza pastorcita rubia Phyllis y su amante:

The shepherds knew not whither she was gone

When he found her, O then they fell a kissing (4)

O más aún, con los sacrílegos asuntos de la pendejerete “Teresica Hermana”:

Si a ti pluguiesse /una noche sola contigo durmiesse.

Una noche sola yo bien dormiría /mas tengo gran miedo que m’empreñaría. (5)

En cada país tuvo características ligeramente diferentes, y claro, reflejaba algo de los temperamentos e idiosincracia de cada región. Poco después de haber descubierto yo esta música no sabía cuál prefería: los apasionados madrigales italianos, los juguetones madrigales ingleses, los enrevesados madrigales franceses o los burlescos españoles.

Tutti venite armati / O forte miei soldati!! (6)

Y en fin, el tema da para largo. Pero no quiero hacer acá un artículo musicológico. Más bien aprovechar estos recuerdos para recomendarles el susodicho disco de Sting, que está muy, muy bueno, con el acompañamiento de Eden Karamazov, considerado o el mejor o uno de los mejores intérpretes de laúd. Y lo que más me agrada de esta grabación es la posibilidad práctica que nos plantea: que no necesitamos tener una voz privilegiada para poder cantar.

Y claro, podemos aprovechar la coyuntura para recordar jocosamente que en lo que respecta a ciertas peculiares conductas humanas, como dice el viejos y sabios refrán, nada nuevo hay bajo el sol

**************

NOTAS

1) Fine knacks for ladies (John Dowland).

2) Cucú (Juan de la Encina, del “Cancionero de Palacio”).

3) Oy comamos y bebamos (idem.)

4) Fair Phyllis I saw (Thomas Weelkes).

5) Teresica Hermana (Mateo Flecha “El Viejo”).

6) Amor Vittorioso (Giovanni Gastoldi)