Después del terremoto…

Jueves, Agosto 16, 2007

Después del terremoto, hay muchas cosas en qué pensar.

El hecho de que nosotros tengamos la enorme suerte de estar cómodamente sentados en nuestras abrigadas casas escribiendo en nuestros blogs no quita que haya cientos (y creo que hasta miles) de damnificados que no sólo han perdido seres queridos sino que van a volver a pasar OTRA noche a la intemperie porque la ayuda no termina de llegar, o al menos no llega a tiempo. ¿Y si hubiéramos sido nosotros los afectados? Creo que estamos todos nosotros moralmente obligados a colaborar con ellos y a ayudar, de una u otra forma que nos sea posible. Tenemos que solidarizarnos.

No pude seguir mucho la TV hoy porque mi hijita se ponía muy nerviosa con los reportajes del terremoto. Pero me lo pasé con el audífono del radio pegado en la oreja, y de lo que vivimos anoche y de lo que escuché en la radio, tengo preguntas sin resolver.

a) ¿Por qué se cayeron los teléfonos y no la internet? Yo no soy geek ni entiendo de estos intríngulis, así que si alguien puede explicármelo técnicamente, porfa, desásnenme. El colapso de los teléfonos fue clamoroso y demasiado prolongado. Demasiado. Cierto que el chat fue el recurso de muchos (como yo) para comunicarse: pero como yo sé que el mundo es grande y no vivo mirándome el ombligo me pregunto: ¿de qué le sirve el chat a un pueblo que se ha quedado sin electricidad, a alguien a quien el terremoto le destruyó la casa y la computadora, o a una comunidad andina perdida en lo alto donde jamás vieron una computadora? ¿Y que en la zona del desastre son precisamente quienes más daños han sufrido y más necesitan comunicarse? ¿Es que sólo pueden tener comunicación quienes puedan pagarla… y los demás que se jodan, aunque estemos en un caso de desastre? ¿Dónde queda la responsabilidad social de la empresa? ¿Algún gesto solidario?

b) Que Telefónica diga que el colapso fue culpa de los usuarios que sobresaturaron el sistema no me convence. ¿Tan malo es su sistema entonces que no resiste ni un poco de sobredemanda? Porque como Guille dice, esto pasa también en fechas como Año Nuevo, en Día de la Madre, donde ni remotamente hay la enorme demanda que hubo ayer. Más bien esto me hace pensar, haciendo una analogía, en el overbooking de las líneas aéreas. Como si esta empresa, en su afán de captar clientes-usuarios que paguen, estuvieran ofreciendo mucho más de lo que pueden cumplir: captando más usuarios de los que realmente pueden atender. El gobierno está pidiendo explicaciones, y ojalá que los responsables las den, y convincentes. Ya bastante dinero han hecho acá. Si somos demasiados los usuarios, supongo que no les afectará que yo deje de pagarles…

c) Otra pregunta: ¿Para qué está Defensa Civil? Explíquenmelo, por favor. Lo que escuché por la radio y lo que leía en los reportes de la prensa internacional me hablaba de esfuerzos de ayuda aislados, no interconectados, y por ende descoordinados e insuficientes: y eso, cuando llegaban. Porque aún hay muchos lugares aislados donde la ayuda no ha llegado porque se están centrando todas las ayudas en las ciudades, en zona urbana… y el campo, sigue esperando. ¿Es posible que la maldita exclusión que aqueja a los peruanos se dé hasta en esto? Por tanto:

d) Falta una instancia que coordine y centralice eficazmente los esfuerzos de ayuda, y falta algún sistema alternativo y fiable de comunicación que se pueda usar en casos de emergencia, aunque se caiga el resto de la red. Y eso, aunque el Mouse me crucifique, sólo se puede hacer desde el Estado, o con supervisión de éste. Porque a las empresas privadas les importa un pito el interés colectivo.

e) Otra: si en el terremoto de Nazca (1997) ya se supo qué tipos de construcción eran los más vulnerables y propensos a caerse (tal como se cayeron ayer) y si se sabe que vivimos en un país en zona sísmica, ¿por qué los municipios, el ministerio de Vivienda o quien corresponda, no asesora a las personas para que construyan edificaciones seguras? ¿Con préstamos solidarios de alguna institución estatal o financiera? Creo que se debe ofrecer alguna alternativa para que los damnificados puedan reconstruir sus casas con seguridad. Si no, los 500 y pico muertos habrán sido en vano.

f) Y para terminar, hablando de edificaciones seguras: un amigo que estaba estrenando depa nuevo en Miraflores ahora está perplejo ante las rajaduras de sus muros. ¿Y ahora qué hará? Y la pregunta inevitable: ¿cómo saber si las contratistas constructoras no nos están dando gato por liebre con otros edificios similares? Ojo, que si el terremoto hubiera sido como el de México (1985), no estaríamos acá blogueando tan tranquilos. En ese terremoto, edificios modernos se cayeron porque, según descubrieron después, las construcciones no habían seguido todas las especificaciones originales.

ACTUALIZACIÓN (17 de agosto, 8:52am):

g) Cuando escribí este post aún no empezaban los saqueos de mercados y camiones que hemos visto hoy en las zonas del desastre: gente desesperada porque ve que llega ayuda internacional en aviones y ellos siguen sin agua ni ayuda. Cierto que ciertos malos elementos se aprovechan, pero no creo que toooooda esa gente sean pandilleros, como insinuó alguien por allí.

Como comenté en otro blog: creo que ahora estamos viendo en forma trágica el problema generado por la privatización indiscriminada y la nula presencia del Estado en muchos lugares de provincia. Situaciones surrealistas y absurdas como no poder repartir la ayuda que llega debido a falta de camionetas o de combustible para los pocos vehículos que hay, o porque no hay cómo atravesar las zonas destruidas de las carreteras (¿dónde está la maquinaria pesada del Ejército?) o no poder retirar a los muertos porque no hay quien emita certificado de defunción, son realmente UNA VERGÜENZA para una clase política que se llena la boca hablando del gran crecimiento económico, un jalón de orejas para el gobierno central, y una advertencia para todos los que nunca pensaron en que la naturaleza no cree en bonanzas económicas. Se necesita PREVISIÓN y ORGANIZACIÓN, cosas que (digámoslo) no abundan entre los peruanos, tan creyentes en el “no pasa naaaaaada”… pero que al menos la gente que dirige el país debería tener, con tanto estudios y maestrías que han tenido.

Hace casi un año posteé acerca de estar prevenidos ya que vivimos en zona sísmica…

P.D: TERMINÉ MI TESINA! Estoy en lo de corregir, redactar, hacer el índice de citas… BRRRRRRRRR!!!!!!!!!


De curas sin remedio.

Miércoles, Agosto 15, 2007

Los que me leen regularmente saben que la religión es algo importante en mi vida diaria, pero que cuando tengo que hacer alguna crítica a ciertos jerarcas de la iglesia, o a algunos curas desatinados, pues la hago.

La parroquia local estaba sacando en procesión a la Virgen “de la X” (no diré específicamente cuál, y pronto sabrán por qué, además la Virgen no tiene la culpa). Las calles por donde pasaría estaban lindamente decoradas con farolitos de papel, unas vecinas habían instalado un altar en la esquina, en fin, nada fuera de lo común. Nada distinto de lo que he conocido hasta ahora. Lo único algo inusual era ver que se estaban acercando de todos lados personas vestidas con una especie de hábito negro, o sea, un tremendo mantonazo negro largo hasta casi el suelo, con un “detente” grande en el pecho.

Se acercaba la procesión: escuchamos la banda de músicos y salimos, mi familia y yo, a esperar que pasara por nuestra casa y participar un rato, junto con la Enana, a quien estamos ya formando como futura católica (al menos eso esperamos…). Se acercó el anda de la Virgen, la Enana participaba feliz cantando y aplaudiendo cuando correspondía, cuando de pronto todos los ensabanados(as) de negro se acercaron, y se formaron sincronizaditos, como un pelotón de soldados, delante del anda.

Y cuando terminó esa estación ellos empezaron a desplazarse caminando hacia atrás… de espaldas!! O sea, caminaban formados, organizadísimos, mirando a la Virgen, pero hacia atrás. ¡Eran “penitentes”! ¡RECONTRAPLOP! Con esas tunicazas negras siniestras que se habían puesto, ajenas a toda nuestra idiosincracia, parecían los primos peruanos de Drácula, y fue un milagro que los niños como mi Enana no se asustaran.

Si hay algo que hace atractivas a las procesiones son justamente las manifestaciones espontáneas y auténticas de la fe popular que las impregna. Pero esto no tenía nada que ver con lo popular ni mucho menos con la espontaneidad. Era totalmente forzado y artificial. No sé si algunos curas despistados (o fachos) quisieron darle un toque de solemnidad al asunto, estilo procesión española antigua: pero, la verdad, me pareció un espanto, y me chocó profundamente esa extraña vestimenta… porque parecían la versión en negro de los trajes del Ku Klux Klan. Lo único que les faltaban eran las capuchas largas y puntiagudas.

Por un momento pensé “¿de quién fue la brillante idea? ¿De nuestro ’simpático’ párroco sodálite?” (a propósito, yo ya dejé de ir a misa porque este cura es un pedante antipático… de modo que si estoy en pecado mortal por eso, la culpa es suya…). Pero después entré en pánico al pensar que, más que el hecho de que algún cura desubicado salga con ideas como ésta, lo preocupante y grave es que haya gente (porque no eran pocos los disfrazados) que las acepte tan dócilmente y las lleve a la práctica sin chistar. Sin pensar en lo absurdo de ese gesto vacío. La penitencia no se hace con representaciones teatralescas, sino con sincero examen de conciencia en privado y arrepentimiento de corazón… en todo caso, que se vayan a confesar, pero que no hagan el ridículo así.

Me van a decir: con el Señor de los Milagros salen más penitentes y hacen cosas como andar descalzos, de rodillas, o qué sé yo. OK. Pero ésos no salen formados como soldados organizados haciendo todos lo mismo. Cada quien va a cumplir con la promesa dictada espontáneamente por su propia Fe y Voluntad, no a representar circos siniestros ni a obedecer borreguilmente a un cura que se cree capataz de almas.

Sinceramente, en fracciones de segundo comprendí porqué algunos piensan que los católicos somos todos una sarta de cucufatos descerebrados que, en vez de mirar al prójimo que sufre, sólo se la pasan mirando que no se les haga hueco el pecho de tanto golpeárselo.

Allá en el barrio de mi juventud yo crecí rodeada de padres jesuitas. Los jesuitas pueden ser jodidísimos, no lo negaré (y son unos polemistas inagotables) pero tienen un carisma diferente, más orientado al trabajo social y a la educación. Estos curas jamás nos hicieron papagayear catecismos ni nos amenazaron con el infierno, sino que nos enseñaron a pensar antes de actuar. Y que te enseñen eso cuando tienes 10, 12, o 14 años, es un regalo que no tiene precio.

Y por eso hoy me resulta tan profundamente doloroso –como católica- y chocante encontrarme con ciertos curas pedantes, de algunas congregaciones no muy antiguas (no son mayoría, felizmente, creo… eso espero…) o con algunas monjitas fanáticas, que concentran la atención de los fieles en cosas que finalmente son secundarias –como las oraciones, las fechas y los rituales externos- diluyendo el mensaje que Cristo nos enseñó. Curas que parecen no haber leído nunca Mateo 7, 21-23. Que no parecen recordar que lo más importante para el creyente sincero es seguir a todo nivel el ideal de vida que el Catolicismo (digo Catolicismo porque estamos hablando de curas católicos) nos propone. Y que se resume finalmente en “amar al prójimo como a uno mismo”.

Y basta de rajes por hoy… parafraseando a Green Day, “Don’t wanna be a Catholic idiot…”

Mejor me busco otra parroquia con un cura más “normal”.

P.D.: Como dijo Gamma: El que anda mal no es Dios, sino su gente de Relaciones Públicas…


Gracias por la música, Jean-Michel…

Jueves, Agosto 2, 2007

Pese a todo, me di tiempo para asistir a una interesante conferencia sobre artes electrónicas. Entre los cuchumil powerpoints de la expositora habían fotos de trabajos de realidad aumentada (googléenlo, no sean flojos) que, por esas asociaciones libre que la mente hace, me hicieron recordar al “arpa láser” de Jean-Michel Jarre (vuelvan y vuelvan a googlear), uno de mis músicos favoritos, como creo haber mencionado alguna vez.

Y al recordar la música de Jean-Michel Jarre, recordé también un alucinante viaje de trabajo que hice hace casi diez años ya, fotografiando la cordillera (recorríamos la sierra en auto) con un fotógrafo español. No sé si se lo imaginarán, pero recorrer esas soledades nevadas, casi tocando el cielo (a más de 4,000 msnm) con la música de JMJ en el estéreo del auto, fue toda una experiencia mística: la sensación más trepidante que se puedan imaginar. ¡¡Qué troncho, ni helechos, ni tranca, ni nada!! La música que llevaba entonces en cassettes (ya pues, era 1997 aún) era la de los álbumes “Oxygene”, “Chants Magnétiques”, “Rendez-vous” y “The Concerts in China”.

Así que, refrescadas mis memorias, me metí al EMule y empecé a bajar más y más música de JMJ (porque, como supondrán, mis pobres cassettes ya no existen más), poniéndome al día con las cosas nuevas que no había escuchado. Ahorita estoy enchufada (ya la metí al iPod) a “Teo and Tea”, su última producción.

Y para los que no conozcan ni a Jean-Michel ni su arpa láser, acá les dejo un video que encontré en Youtube del super-mega-espectacular concierto “Oxygen Moscow” (dato: en A&E lo programan como “Especial” de cuando en cuando). Espero que lo disfruten.

Y pueden visitar el Sitio Oficial de Jean-Michel Jarre