Happy Birthday, Enanita querida.

Martes, Junio 19, 2007

Querida Hijita:

Increíblemente, ya tienes cuatro añitos. Yo, que te tuve después de 35 años de hacer lo que me daba la gana, como manda el mainstream actual, confieso (no sin vergüenza) que al principio me costó mucho adaptarme a tí: te adoraba, pero vivía eternamente cansada y me quejaba de que no me dejabas dormir, de que exigías mucho, de que eras una dictadora… etc. Aunque tu papá y yo te encargamos con mucha ilusión, ninguno de los dos tenía idea de lo que significaba, en la real vida diaria, dejar de ser los seres egocéntricos que éramos para convertirnos en padres. En tus padres. Felizmente, tu inocencia y tu cariño nunca supo de esas luchas internas nuestras –ni se enteró de mi depresión postparto– y al final nos conquistaste con tus sonrisas y tu cariño incondicional. Sobre todo, nos metiste a tu bolsillo con tu fe en nosotros: no podíamos menos que estar a la altura de tus ilusiones. Como decía el viejo Gabo: “los hijos no se quieren por ser hijos, sino por la amistad de la crianza”.

Ahora tienes cuatro años y le aclaras a todo aquel que se atreva a equivocarse, diciéndole con energía “¡YA NO SOY BEBÉ!”. Es cierto, veo tus fotos, hurgo en mis recuerdos, veo qué grande estás y disfruto notar cómo te gusta conversar con nosotros: y aunque (confieso, con vergüenza) no sé si soportaría volver a pasar por tu turbulento y exigente primer año de vida, empiezo a desear que te quedes así, de la edad que tienes ahora, tus tiernos cuatro años, por mucho tiempo más.

Todavía crees que somos lo máximo; tu frase “mi mamita dice que…” me convierte en una autoridad en el tema, mejor que cualquier postgrado o doctorado; tu papito es tu héroe; y te encanta jugar con nosotros. Y aunque a veces nos morimos de miedo de fallarte, creemos que hacemos lo mejor posible por demostrarte nuestro cariño y por encaminarte en la vida.

Sé que nuestro tiempo juntos es prestado, que tu destino es ser libre. Sé que debo prepararte para volar sola. Pero, mientras tanto, mientras llega ese día (anhelado y temido) en que empieces a desear probar tus alas y medirlas, espero que nos permitas seguir disfrutando de nuestros momentos juntos, que son especiales e inolvidables justamente porque somos una familia y estamos juntos. Como la otra tarde en el parque, o compartir el lonchecito, o como la celebración de tus cuatro años. Como casi cada momento que compartimos en familia.

Feliz cumpleaños, hijita: te queremos mucho. Recuérdalo siempre. Siempre estaremos a tu lado.

Tus papás.


Nunca digas nunca

Miércoles, Junio 13, 2007

Humor: Excelente, gozando de unas preciosas vacaciones en familia.

Escuchando: “Desire” de U2

Novedades: Estrenando mi flamante Ipod nano de 8Gb, regalo de cumpleaños de mi Osamu… ¡sip!

Hace unos meses, cuando estaba buscando un nuevo equipo estéreo para la familia, estaba un tanto indecisa entre unos modelos de LG y otros de Sony. Yo me inclinaba más por un LG porque tenía conexión USB y yo quería conectar mi mp3 player con la PC para almacenar e intercambiar mi música y playlists.

La impulsadora de Sony me metía por los ojos sus modelos, intentando convencerme de la calidad del sonido y de su conectividad con Ipod. Yo recuerdo habérmela quitado de encima diciéndole:

- Ni tengo Ipod ni planeo comprarme ninguno porque son demasiado caros.

Como saben, Osamu ha llegado a Lima, y trajo muchos regalos para nuestra hijita. Estuvimos recontra ocupados y estresadazos preparando su matiné (fue el domingo que pasó, y dicho sea de paso, quedó preciosa). Hoy, pasado ese rush y puestas las cosas y las rutinas caseras nuevamente en orden, casi me caigo de poto cuando abrí el regalo que mi Príncipe Consuerte me había entregado, diciéndome ceremoniosamente

- Aunque todavía faltan varios días, te lo entrego de una vez para que no pienses que no me acordé de traer nada para tí (¡replop!)

La verdad verdad, me sentí un poco avergonzada, porque yo sí había creído que todos los regalos eran para La Enana y nada más; o sea, me había traído un casacón térmico también, pero para mí no contaba como regalo porque (así somos de jodidas las mujeres pues) yo ya sabía que la casaca la había comprado hace varios meses, sólo que no había podido enviarla antes.

Así que, pasado el glup-con-plop con enmudecimiento inicial, una vez que me dejaron de temblar las manos y pude recoger mi mandíbula del suelo, el regalo me conmovió muchísimo (él sabe cuánto me apasiona la música) y me quedé anonadada al pensar en cuánto se ha esmerado en hacerme un regalo especial (por no mencionar el gastazo que se ha hecho). Así que yo, que no esperaba nunca tener un Ipod ni nada similar, ahora disfruto de uno. Nunca digas nunca…

Claro que, como dijo alguien, there’s no free lunch. Osamu me dijo, guiñándome el ojo:

- No creas que es gratis. Me vas a tener que pagar… pero acepto pagos “en especie”.

Gracias, querido Osamu… y cóbrame todos los intereses que quieras… ;-)