Mi buena amiga Giannina acaba de tener su primer hijo, a los 34 años. Y como los de casi todas mis amigas, también nació por cesárea. De entre todas mis primas, mis amigas de juventud y mamás que conozco del Nido de mi hija, sólo yo y CUATRO (sí, sólo “4 cuatro 4″) personas más hemos tenido partos vaginales: todas las demás, todas, todas han tenido cesáreas. Sólo una de ellas tuvo una complicación grave (prolapso de cordón), otra más me confiesa que ella pidió la cesárea electiva porque tenía pánico al dolor del parto, y la otra quiso cesárea para no tener problemas en programar su descanso postnatal; pero todas las demás me relatan una historia sospechosamente parecida. El obstetra les dice que están demorando demasiado en dilatar, que mejor apuran el asunto para que la madre no se fatigue, o que el bebé está sufriendo y les sugiere una cesárea. Y en esos momentos de preocupación por un supuesto sufrimiento fetal, y a veces paniqueadas por la fuerza de las contracciones del parto, todas acceden gustosas, algunas hasta presionadas por los maridos. Por supuesto, TODAS estas cesáreas se han practicado en clínicas privadas.
En cambio, conversando con mujeres de NSE bajos (empleadas del hogar, vendedoras ambulantes, campesinas, las jardineras del municipio, trabajadoras no calificadas, etc.) descubro que su situación es diferente. Ellas me relatan que en los hospitales las mandaban de vuelta a casa, o que les aconsejaban caminar mucho para acelerar el parto, y que no las internaban hasta que tuvieran al menos 6 o 7 cm. de dilatación. ¿Es que estas mujeres son diferentes, o es que en los hospitales públicos NO se practican tantas cesáreas, por alguna razón? ¿Podemos hablar de alguna forma de discriminación? En cierta forma sí, como veremos.
De acuerdo a las recomendaciones establecidas por la Organización Mundial de la Salud, la tasa global de cesáreas no debería superar en ningún caso el 15% de todos los partos atendidos en establecimientos médicos. Sin embargo, la realidad mundial, y muy especialmente latinoamericana, es otra. Al respecto, datos de una investigación publicada por Clarín.com:
En América latina los expertos posaron sus ojos en ocho países. Los elegidos por sorteo fueron: Argentina, Perú, Paraguay, Brasil, Ecuador, Nicaragua, México y Cuba. La tasa de cesárea en Argentina es similar a la de esos países. En general, aporta Villar, “los privados [clínicas] rondan el 50%, los públicos, un 30% y las obras sociales están en el medio“.
¿Se dan cuenta? En las clínicas privadas la tasa bordea ¡el 50%! A mí, en particular, me parece un escándalo. No me creo el cuento de que la mitad de las mujeres necesiten una cesárea. Un parto no es una enfermedad, sino un proceso fisiológico absolutamente normal. Si el parto vaginal fuera tan anormal o ineficaz, nuestras antepasadas, abuelas, madres y tías no habrían llegado a tener tres, cuatro, cinco o más hijos, porque habrían muerto dando a luz: es más, ya la humanidad entera se habría extinguido.
Además, tengamos en cuenta la trampita: estas numerosas cesáreas de la actualidad se hacen mayormente en las clínicas de las ciudades. Las mujeres pobres siguen pariendo como siempre, y en la sierra y selva muchas nunca han visto un médico (lo cual es el otro extremo del escándalo, por cierto).
En el Perú, las cifras oficiales del MINSA, que sólo incluyen los partos atendidos en hospitales públicos, indican que en Lima Metropolitana la tasa de cesáreas es del 26.7%; en el resto de la costa 17.4; en la sierra 5% y en la selva 6.8%. Esto obviamente nos deja ver, además de una insuficiente cobertura médica de los partos en las zonas más pobres del país, que el índice de cesáreas en Lima Metropolitana (¿por qué será?), concretamente, supera con mucho las cifras consideradas apropiadas por la OMS, aún sin tomar en cuenta las practicadas en clínicas privadas, de las cuales el MINSA no dispone de datos.
A ver, esos médicos blogueros, hagan una reflexión desde las cosas que ven en su práctica diaria y díganme: ¿es sólo impresión mía, o es cierto que de un tiempo a esta parte se practican muchas, pero muchas cesáreas? ¿Y muchas de ellas en realidad médicamente innecesarias? Me interesa el punto de vista de los médicos que bloguean.
Mi abuela y mi suegra tuvieron cinco hijos cada una. Mi abuela dio a luz a los cinco en su casa, y mi suegra tuvo los dos primeros en casa y los siguientes en la Maternidad de Lima. Ninguna tuvo cesáreas. Y como ellas, muchas mujeres de sus tiempos NO la tuvieron. Y no murieron de parto y tuvieron hijos sanos. ¿Por qué a tantas de nosotras nos hacen creer que sí necesitamos cesáreas?
En cambio, hay mujeres pobres en toda Latinoamérica que mueren porque los médicos no quieren operarlas. O peor aún, porque no hay ni una posta médica a la que puedan acudir. Piensen: ¿por qué a las mujeres pobres no las persiguen para operarlas? ¿Y por qué a las aseguradas de ESSALUD no les insisten tanto? ¿Porqué nadie abre una clínica de maternidad en las alturas de Apurímac? Porque a ningún médico les interesa fatigarse en hacer una cesárea por la que no van a cobrar su buen dinero.
¿Y por qué en las regiones más remotas de la sierra y selva peruana las madres sí mueren a diario porque no hay quien haga una cesárea a quien realmente la necesita? La razón es sencilla: porque estas mujeres viven en pobreza extrema y no pueden pagar. ¿Por qué a las mujeres pobres urbanas las hacen volver a su casa una y otra vez, y no las internan apenas tienen 3 o 4 cm. de dilatación, como a nosotras, las “afortunadas” de los NSE A-B? Pues porque a ellas no hay necesidad de impresionarlas enchufándoles oxígeno, monitores fetales, epidurales, oxitocina ni tanta cosa… porque a ellas no les van a poder cobrar de más con esos pretextos. Al menos esa impresión tengo yo.
El día que me operé de los fibromas, yo estaba sedada pero despierta, y escuché la conversación de la enfermera y la obstetriz:
-El doctor Perencejo está contento, porque tuvo tres cesáreas hoy acá y dos en la clínica Fulanix.
- ¡Asu, qué suertudo el doctor! Ojalá nos tocara a nosotras el mismo billete que a él.
Recuerdo que pensé: “¿Cinco cesáreas en un solo día? Mmmm…” Bueno, ya se sabe, el médico cobra mucho más por efectuar una cesárea que por atender un parto natural, en el cual en realidad lo único que hace el médico es recibir al bebé, porque la chamba real la hacen la propia madre y las obstetrices. A mi parecer, ésta es la madre del cordero para muchos malos médicos.
Pero incluso los médicos responsables y que se apegan a una ética muchas veces se enfrentan a la presión de las EPS y de las clínicas mismas de evitar los partos muy prolongados para no tener reclamos posteriores. Para evitar a futuro cosas como “mi niño tiene el problema X y es porque lo dejaron sufrir en vez de sacarlo con cesárea, páguenme una indemnización por mala praxis”.
La otra cara de la moneda son las madres que por miedo al parto, por programar sus pre-post natal, o por “X” razones personales, piden una cesárea electiva. El nombre es bonito, ¿no? “electiva”. Suena a que una elige libremente. Pero yo me pregunto: ¿por qué los médicos nos sugieren y “nos dejan elegir” una cesárea específicamente, pero no nos dejan elegir otras intervenciones? Si yo quiero sacarme el apéndice, si una mujer mayor quiere operarse el prolapso de vejiga o si un varón quiere operarse de la próstata, todos tenemos que demostrar primero que esas operaciones son necesarias, ¿no? No las podemos “elegir” libremente. Porque toda cirugía mayor requiere anestesia, y tiene riesgos dentro del quirófano y en el postoperatorio. Y porque todo médico decente sabe que una cirugía mayor se recomienda sólo si la relación riesgo-beneficio es favorable para el paciente.
Y si todos sabemos de esos riesgos, especialmente los propios médicos ¿por qué entonces nos recomiendan tan alegre y fácilmente las cesáreas? Y eso que no menciono las histerectomías de las mujeres mayores. Y ya que nos hablan de libertad de elegir, pregunto: si yo soy saludable, vivo en una ciudad, tengo un embarazo sin complicaciones, mi bebé ya está en posición y elijo dar a luz en mi casa, ¿encontraré un profesional de la medicina dispuesto a atenderme? Tal vez, pero, ¿alguna EPS o seguro médico privado de cualquier especie cubre partos en casa? No, ¿no es cierto? Entonces, no es tan cierto que puedo “elegir” cómo dar a luz. It’s all about money.
¿Acaso una cesárea está al mismo nivel “electivo” que una extracción dental, una cirugía de la miopía con láser o una inyección de colágeno en los labios, tan de moda hoy?
Amigas, no se engañen a sí mismas ni se dejen engañar. Puede ser que algunas necesiten de verdad una cesárea, pero ¿el 50% de nosotras? Lo dudo. Recuerden que una cesárea NO es un paseo. Es cirugía mayor. Y como tal, puede tener serias complicaciones. El parto vaginal es lo que dispusieron la naturaleza y la evolución natural. Un parto vaginal acaba cuando se expulsa la placenta: en cambio la cesárea requiere de muchos días de recuperación y les deja una cicatriz de por vida. No se dejen asustar por historias de partos horribles ni tampoco se dejen impresionar por un médico, que no solamente suele ser HOMBRE sino que no necesariamente estará animado por las más nobles intenciones. No le tengan miedo al parto vaginal: prepárense para vivirlo sin temor. Es una experiencia total, intensa e inolvidable.
Antes de que me pregunten, sí, tuve un parto 100% natural, y sin epidural, que duró en total 24 horas. Por fortuna encontré una ginecóloga responsable que en todo momento, pese a ser yo primeriza añosa, apoyó mi determinación de no optar por la cesárea a menos que fuese un caso de vida o muerte. Si quieren, puedo postear sobre eso pronto.
Encontré unos artículos muy interesantes, cuya lectura recomiendo muy especialmente a las gestantes y a las que planean embarazarse. Somos las dueñas de nuestros cuerpos, somos las únicas responsables del bienestar de nuestros bebés, y los buenos médicos no deberían pretender imponernos una cirugía que no necesitamos. Ni tampoco negarse a salvar las vidas de madres e hijos que sí la necesitan y no pueden pagarla.
Recomendaciones de la OMS sobre el nacimiento.
El parto por cesárea por razones médicas
Cesárea de ricos, cesárea de pobres
Atraso de cesárea fue fatal para embarazada
Cesárea en el Perú: Presente y Futuro
Demasiadas cesáreas se practican en Latinoamérica
Encuesta sobre atención del parto en América Latina
Sharp Rise of C-Sections Defies Best Evidence and Best Practice
C-Section risks: what every woman needs to know.
Cesáreas: se hacen más del doble de las esperables.
La práctica de la cesárea se ha convertido en epidemia
Consejos para evitar cesáreas innecesarias
Documento PDF: Operación Cesárea: un perspectiva integral.
Escrito por Danza Invisible
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