Me escribió hoy Jessy, una amiga de mis épocas universitarias.
La vida pasa y pasa, y nos trae algo nuevo cada día, y con mayor razón cada año. La former loquita Jessy, compañera de coro y de varias universitrancas, a quien recuerdo torturándonos baquetas en mano (estudiaba batería) me envió hoy un mail muy bonito, que termina diciendo:
“no lo olvides amiguita; pase lo que pase, la vida esta para DISFRUTARLA Y DISFRUTARLA: es que TENEMOS que ser felices. Es como una obligación”.
Si lo hubiera escrito una desconocida no lo entendería. Pero viniendo de Jessy, es casi una cátedra de filosofía. No porque sea mi amiga, sino porque no conozco a otra persona que haya luchado más que ella para salir adelante. Y sin amargarse jamás.
Jessy nunca se echó para atrás; ni cuando murió su papá dejando a la familia en muy malas condicione$$, ni cuando el infame Salinazo de 1987 la dejó sin acabar la universidad, ni cuando tuvo que cerrar la bodeguita que abrió para sostener a la familia, ni cuando por falta de medios y oportunidades tuvo que dejar definitivamente sus planes musicales. Sin embargo, Jessy nunca dejó de tener una sonrisa en la cara, un chiste a la mano, ni de seguir caminando, siempre de buen talante. No recuerdo haberla visto nunca renegando por nada.
Lo último que supe de ella hace ya casi diez años fue que rompió su noviazgo (el pobre novio vino a llorar a mi casa) porque se dio cuenta de que en realidad todo era pura ilusión, y que después de algún modo consiguió entrar a los Estados Unidos.
La vida nos lleva a todos por caminos insospechados. Hace poco nos reencontramos, gracias a la internet. Ahora ella tiene dos hijos que nacieron en Gringolandia, y está estudiando para obtener un certificado que la califique para un trabajo. Nos escribimos muy de vez en cuando, entre el vértigo de nuestras ocupaciones de madres y trabajadoras: pero siempre es un gusto recibir noticias suyas, acompañadas de algún chiste, que ella siempre envía y reenvía.
Y hoy, tras leer su email, me quedé pensando: debe ser cierto aquello de que es inútil buscar la felicidad en cosas externas, y que debemos encontrarla dentro de uno mismo, sin dejarnos abatir por ninguna circunstancia. La felicidad, como el amor, como el compromiso, es una actitud, que debemos tener siempre ante la vida, si queremos sentirnos bien.
¿Felicidad o infelicidad? La decisión es de cada uno de nosotros.
Gracias Jessy, espero que no dejes de escribirme…
Escrito por Danza Invisible 






