Gracias por sus comments

Martes, Abril 11, 2006

Les cuento que, al 80% de los resultados de la ONPE, en general estoy sinceramente preocupada. Por muchas cosas a la vez.

Por un lado, la gente que me es más cercana (blogueros incluidos) está mesándose los cabellos de horror, espanto e incredulidad. La situación tampoco está para celebraciones, por supuesto. Pero lo que veo es mucha autocompasión lloriqueante, algo de “nosotros tenemos razón y ustedes/ellos no”… y muy poca autocrítica. Y poca, poquísima gente se sienta a tratar de calmarse y ver el cuadro completo, “the big picture”. Eso es lo que me personalmente me molesta, y mucho.

Creo que la pregunta no debería ser tanto ¿en qué momento se jodió el Perú? como si “El Perú” fuese una tercera persona ajena a nosotros. El Perú somos (o deberíamos ser) todos nosotros. Además, las respuestas no se encuentran tirando barro con ventilador a quienes hacen elecciones distintas a las nuestras, sino pensando. De modo que la pregunta, dejándonos de exclusiones, debería incluirnos a nosotros mismos en el problema, y debería ser más bien: si estamos jodidos, ¿cómo fue que NOS jodimos?

¿En qué medida podemos unir esfuerzos para dejar de estar jodidos?

Yo siento en la calle, en la gente con la que hablo todos los días (sí, yo converso con mi empleada y hablo con los taxistas, con las verduleras, con los guachimanes… etc.) que preferirían mil veces el malo conocido (Alan) o al por conocer (Ollanta) antes que a Lourdes. Todas estas personas que no se sienten representadas por la llamada “candidata de los ricos” tienen historias de vida que estadísticamente quizás no sean significativas, y que quizás no sean elegantes a la hora del lonchecito, pero que inclinan la balanza decididamente en sentido opuesto al plan que en el imaginario colectivo está identificado con Lourdes. Y más aún con los integrantes de su plancha. Ay Lulú, te olvidaste del viejo refrán, “dime con quién andas…”

Alguien dijo (no recuerdo si en un blog o en un comment) que con Lourdes se sienten representados solamente los sectores urbanos A y B (me incluyo) y creo que no le falta razón. Reformulo: si nosotros no nos sentimos representados por Ollanta ni por Alan, ¿es imaginable que un campesino se sienta representado por Lourdes?

OK, puede ser que les falte educación y reflexión. Pero ¿es sólo eso lo que les falta?
Si no estuvieran excluidos y marginados, ¿se sentirían igual?
Insisto, tenemos que analizar “the big picture”. Sobre todo nosotros, los que se supone que tenemos las ventajas de la educación, el empleo y la información. Empecemos por pensar nosotros.

Quizás sea el momento de que a alguien se le ocurra encargarles a las empresas encuestadoras ya no encuestas cuantitativas, sino muchos “focus group” o estudios cualitativos del electorado. No va a ser fácil, pero ahí tienen un buen reto, algo que quizás ayudaría a explicar las aparentes y patentes contradicciones en las que ha incurrido el electorado peruano.

Y sin embargo, todo esto me hace recordar lo que su propio abuelo le dijo a Alfredo Bryce Echenique: que al sistema que rige desde lo más profundo a la sociedad peruana se lo acabará cargando la historia, porque está fundamentalmente basado una terrible injusticia. Lo temible es que si las cosas siguen así, efectivamente podemos acabar en una crisis como la de Bolivia.

Sigamos esperando el veredicto de las ánforas, los resultados según ONPE, aunque a estas alturas creo que ni la misma Lulú espera milagros.


Resultados de la votación (reflexión alternativa)

Domingo, Abril 9, 2006

Enterándome de todo tipo de reacciones post-flash, de mis amigos, vecinos, familiares, y de muchos otros blogueros, confirmo una vez más –con la ayudita de los resultados al 52% de la ONPE– que somos un país ultra-dividido en dos. Mamamos esta división desde el pecho (o el biberón, o el tecito): convivimos con ella tanto y tan de cerca que terminamos por considerarla parte tan normal del entorno, que ya no la vemos. Después vienen los periodistas extranjeros a observar nuestras elecciones y nos sorprende que ellos se declaren sorprendidos de ver TANTA desigualdad en el Perú.

Casi casi que somos dos países. El problema es que esto es muy peligroso. Bastará con que alguien tire un fosforito para que toda la pólvora del resentimiento acumulado estalle.

Bueno, volviendo al mapa electoral, los resultados de ONPE al 52% coincide casi en todo con el Transparencia: Humala 27.8%, Flores 26.32%, García 25.60%. Todos se han fijado en el impresionante empate técnico y coinciden, en que ésta va a ser una final de fotografía, pero nadie ha comentado un detalle enormemente evidente para cualquiera que sepa contar dos más dos:

El 51% de los votos no es para Lourdes Flores.

entonces, ¡este resultado es anti-Lourdes Flores!

¿Será cierto que MEDIO PAIS no cree en su proyecto, o no la quiere como presidenta?
Si esto es así, ¿Por qué tenemos este resultado?

La mayoría de comentarios que han llegado a mis oídos y ojos se van por el lado simplista de “la gente es tonta”, “qué falta de memoria”, “falta educación”, “a éstos la falta de comida les atrofió el cerebro”, “Fujimori debió esterilizarlos a todos”, “son incapaces de una abstracción” “si gana Humala me voy al extranjero”y demás frases por el estilo.

Yo que finalmente cambié de idea y (sorry, Chaparrón) voté por Lourdes, a pesar de estar convencida de que un país donde los choferes agarran a trompadas a las policías todos los días jamás escogería tener una mujer como presidenta… no puedo dejar de pensar en estos enunciados y en lo que será la segunda vuelta.

Bueno, entremos en materia:

A Lourdes se la identifica como “la candidata de los ricos” (la veracidad o falsedad de la frase no es materia de discusión de este post). El porcentaje de gente que vive en la pobreza en Perú es muy alto: 55% de los peruanos son pobres, y el 24% viven en pobreza extrema (Fuente: INEI, ver los últimos censos).

Pocas cosas unen tanto a la gente con un líder como el tener un “enemigo” que enfrentar. Para un sector considerable de peruanos, al parecer “los ricos” son “el enemigo”. Y este resultado electoral, que yo interpreto como totalmente anti-Lourdes, es claro al respecto, y explica los altísimos porcentajes alcanzados por Ollanta Humala en los departamentos más pobres.

Discursos pseudoreinvidicativos como el de Humala calan hondo en estos sectores. Explíquenles porqué tienen que aguantar que sus alpacas o sus cosechas se mueran a la primera helada del año y que ellos tengan que morirse de hambre porque se quedaron sin su ganado (su escuálido capital), si se supone que la economía del país está marchando bien.

Volviendo a los lamentos post-electorales de muchos… el pueblo puede ser “vruto” (parafraseando a nuestro bloguero amigo Guille da Maus) por miles de razones, pero no por eso es menos ciudadano, ni carece de derechos humanos, ni su condición humana está disminuida (a menos que alguien acá crea en las teorías de Goebbels…). Tiene derecho a votar por quien quiera, aunque a nosotros no nos guste. Y ha votado por quienes cree que lo representará mejor. Y la imagen de Lourdes (ojo, “la imagen”, no necesariamente ella misma) no encaja en el perfil de reivindicadora de los pobres.

¿La realidad que no queremos ver es menos realidad?

Aclarado este punto, hay un adicional: el pueblo marginado de los beneficios de la política económica ya no es el mismo de hace 20 años. Aunque su educación no haya mejorado, ahora tienen más acceso a radio, TV, y hasta a internet (salvo lugares muy remotos donde no hay tendido eléctrico). Están más al tanto de lo que pasa de lo que nosotros creemos. Pero nosotros nos hemos acostumbrado a ignorarlos/subestimarlos, aunque ahora sus representantes capitalinos tengan incluso mucha más presencia mediática, farandulera pero mediática al fin.

Con todo lo antedicho, se ve claramente que “los otros peruanos” ya no están dispuestos a aguantar más ninguneo, “marroneo” ni “vruteo”.

¿Podemos extrañarnos de que voten por Humala, que les promete reinvidicarlos?
¿O de que voten por Alan, que promete con más y más demagogia?

Por mi trabajo, he tenido la rara suerte de recorrer en auto más de medio Perú. Las personas que nunca han salido de Lima más que para hacer turismo ni se imaginan las condiciones de miseria en que viven miles de compatriotas. Una cosa es ver las estadísticas y otra cosa es verlo de frente. Nunca me olvidaré de ese pastor de alpacas, cuya familia compartía la misma choza de piedras que los camélidos, en las gélidas punas de Huancavelica.

Ellos también son ciudadanos, y hasta donde pueden ver, quieren un gobierno que no hipoteque su bienestar para asegurar el crecimiento económico.

Por supuesto, a ellos les importarán un pito las mejoras que la economía haya podido tener. A ellos no les importa que ya se puedan comprar inmuebles con créditos Mivivienda, o que ahora todos los bancos te quieran dar tarjetas de crédito (¿recuerdan la época en que todo se compraba al contado y en dólares?), o que no hayan apagones en la ciudad.

Como yo interpreto las cosas, creo que Humala tiene expedito el camino a Palacio. Que no me guste la idea es otro cantar. Pero si mi hipótesis no se aleja de la realidad, una segunda vuelta entre Ollanta y Lourdes, sería favorable a Ollanta, aunque probablemente con una diferencia bastante ajustada. Los votos de provincias serán menos que los de Lima, pero estadísticamente hablando, la diferencia porcentual es tan marcada que podría inclinar la balanza en favor de Ollanta.

Y una segunda vuelta Ollanta vs. Alan la veo más impredecible. Los votantes de Lourdes no querrán votar por Alan: los que aún recuerdan esos años de debacle del alanismo, seguramente preferirían arriesgarse con el desconocido. Pero a pesar de todo no estoy muy segura de que funcione el voto anti-Alan en esta ocasión.

¡¡¡¡¡Hagan sus apuestas señoresssssssss!!!!
(y a tomar valeriana y demás hierbas…)