Les cuento que, al 80% de los resultados de la ONPE, en general estoy sinceramente preocupada. Por muchas cosas a la vez.
Por un lado, la gente que me es más cercana (blogueros incluidos) está mesándose los cabellos de horror, espanto e incredulidad. La situación tampoco está para celebraciones, por supuesto. Pero lo que veo es mucha autocompasión lloriqueante, algo de “nosotros tenemos razón y ustedes/ellos no”… y muy poca autocrítica. Y poca, poquísima gente se sienta a tratar de calmarse y ver el cuadro completo, “the big picture”. Eso es lo que me personalmente me molesta, y mucho.
Creo que la pregunta no debería ser tanto ¿en qué momento se jodió el Perú? como si “El Perú” fuese una tercera persona ajena a nosotros. El Perú somos (o deberíamos ser) todos nosotros. Además, las respuestas no se encuentran tirando barro con ventilador a quienes hacen elecciones distintas a las nuestras, sino pensando. De modo que la pregunta, dejándonos de exclusiones, debería incluirnos a nosotros mismos en el problema, y debería ser más bien: si estamos jodidos, ¿cómo fue que NOS jodimos?
¿En qué medida podemos unir esfuerzos para dejar de estar jodidos?
Yo siento en la calle, en la gente con la que hablo todos los días (sí, yo converso con mi empleada y hablo con los taxistas, con las verduleras, con los guachimanes… etc.) que preferirían mil veces el malo conocido (Alan) o al por conocer (Ollanta) antes que a Lourdes. Todas estas personas que no se sienten representadas por la llamada “candidata de los ricos” tienen historias de vida que estadísticamente quizás no sean significativas, y que quizás no sean elegantes a la hora del lonchecito, pero que inclinan la balanza decididamente en sentido opuesto al plan que en el imaginario colectivo está identificado con Lourdes. Y más aún con los integrantes de su plancha. Ay Lulú, te olvidaste del viejo refrán, “dime con quién andas…”
Alguien dijo (no recuerdo si en un blog o en un comment) que con Lourdes se sienten representados solamente los sectores urbanos A y B (me incluyo) y creo que no le falta razón. Reformulo: si nosotros no nos sentimos representados por Ollanta ni por Alan, ¿es imaginable que un campesino se sienta representado por Lourdes?
OK, puede ser que les falte educación y reflexión. Pero ¿es sólo eso lo que les falta?
Si no estuvieran excluidos y marginados, ¿se sentirían igual?
Insisto, tenemos que analizar “the big picture”. Sobre todo nosotros, los que se supone que tenemos las ventajas de la educación, el empleo y la información. Empecemos por pensar nosotros.
Quizás sea el momento de que a alguien se le ocurra encargarles a las empresas encuestadoras ya no encuestas cuantitativas, sino muchos “focus group” o estudios cualitativos del electorado. No va a ser fácil, pero ahí tienen un buen reto, algo que quizás ayudaría a explicar las aparentes y patentes contradicciones en las que ha incurrido el electorado peruano.
Y sin embargo, todo esto me hace recordar lo que su propio abuelo le dijo a Alfredo Bryce Echenique: que al sistema que rige desde lo más profundo a la sociedad peruana se lo acabará cargando la historia, porque está fundamentalmente basado una terrible injusticia. Lo temible es que si las cosas siguen así, efectivamente podemos acabar en una crisis como la de Bolivia.
Sigamos esperando el veredicto de las ánforas, los resultados según ONPE, aunque a estas alturas creo que ni la misma Lulú espera milagros.
Escrito por Danza Invisible
Escrito por Danza Invisible 






