Desenvainada

Domingo, Julio 10, 2005

Es uno de esos días en que el estrés
me corretea sin importarle que sea domingo. Pero no sólo hoy, en muchas, muchísimas ocasiones me he sentido así de estresada, y me hubiera encantado tener en sable de Hattori Hanzo, creo que huelga explicar para qué, no? (Sí, sí, Kill Bill (1 y 2) es una de mis películas favoritas). Pero, puestos a alucinar… a uno de mis ex, por ejemplo, me encantaría amenazarlo con cortarle algo más que la cabeza (jajaja!) sólo para ver la cara de paniqueado que pondría. A mi último jefe, al que me envió de vuelta al mundo de los desempleados, le cortaría en pedacitos el escritorio y la corbata ; a mi vecino enemigo de los perros, le tajaría las cuatro llantas; al que envenenó a mi gatita… ufff a ese no sé qué le haría!! Es increíble el poder de la imaginación. Puede crear tantas, tantas cosas… ojo, no me considero una persona rencorosa, pero a veces, después de tantos palos y desencuentros en esta vida, la necesidad de cometer un homicidio, aunque sea sólo por delegación, en efigie, o en pura imaginación ¡resulta abrumadora!